Alimentos peligrosos que no deben recalentarse

 

El tercer alimento que requiere especial atención son los champiñones. Son extremadamente perecederos y sensibles a los cambios de temperatura. Recalentarlos destruye las proteínas que contienen, lo que puede causar graves problemas digestivos. Si no se ha consumido un plato de champiñones de inmediato, lo más seguro es desechar las sobras en lugar de intentar conservarlas.

El cuarto alimento es el arroz. Es un alimento básico en muchos hogares, pero representa un peligro oculto si no se manipula correctamente. El arroz cocido puede contener esporas de la bacteria Bacillus cereus, que sobrevive incluso después de cocinarse. Dejar el arroz a temperatura ambiente durante largos periodos crea las condiciones ideales para el crecimiento de microorganismos patógenos que pueden causar una intoxicación alimentaria aguda.

Finalmente, el quinto grupo son los mariscos. El pescado y el marisco se estropean muy rápidamente y no deben recalentarse después de cocinarlos. El calor destruye las delicadas estructuras proteicas del pescado, lo que suele provocar malestar estomacal o intoxicación alimentaria grave debido a la actividad bacteriana. El marisco debe consumirse inmediatamente después de cocinarlo.

Si bien es comprensible el deseo de no desperdiciar comida, la salud siempre debe ser la prioridad. Hay ciertos alimentos que no son aptos para el almacenamiento prolongado ni para recalentar, ya que se vuelven tóxicos con el tiempo o albergan bacterias peligrosas. Para evitar riesgos innecesarios para la salud, prepare porciones adecuadas, siga las normas de conservación de alimentos y deseche de inmediato cualquier alimento que se haya vuelto inseguro. Recuerde que la buena salud es mucho más valiosa que una porción de comida guardada.

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