2. No participan en chismes
Gran parte de la interacción social en algunos grupos gira en torno a hablar de personas que no están presentes.
Para muchas, eso es una forma de conexión.
Para ellas, es incómodo.
No se sienten cómodas hablando mal de alguien que no puede defenderse. Cambian el tema. Guardan silencio. Incluso defienden a la persona ausente.
Y eso incomoda al grupo.
No porque se crean superiores, sino porque tienen un código ético distinto. Si no hay algo bueno que decir, prefieren no decir nada.
El resultado es predecible: dejan de ser invitadas a ciertos espacios.
Mantienen sus valores… pero pierden popularidad.
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