1 cucharadita de cúrcuma en polvo (orgánica, si es posible).
Una pizca generosa de pimienta negra recién molida.
Media cucharadita de canela en polvo.
1 cucharadita de miel o sirope de agave para endulzar.
Preparación:
Vierte la leche en un cazo pequeño y caliéntala a fuego medio sin que llegue a hervir.
Agrega la cúrcuma, la pimienta y la canela. Mezcla vigorosamente con un batidor para evitar grumos.
Cocina a fuego lento durante unos 5 minutos para que los sabores y propiedades se integren.
Retira del fuego, añade la miel y disfruta mientras esté caliente.
La constancia es la clave en los remedios naturales. No esperes resultados milagrosos en un solo día; la mayoría de las personas notan una mejora en sus articulaciones tras dos semanas de consumo diario.
Nota: Si estás embarazada, en periodo de lactancia o tomas medicamentos anticoagulantes, consulta con tu médico antes de incluir la cúrcuma de forma regular en tu dieta.
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