Razones para convertirlo en tu aliado diario
El ajo no solo combate infecciones; es un reparador sistémico para el cuerpo humano:
Antibiótico de Amplio Espectro: A diferencia de los antibióticos sintéticos que pueden barrer con tu flora intestinal, el ajo ayuda a combatir bacterias dañinas y hongos (como la cándida) sin alterar las bacterias buenas de tu cuerpo.
Guardián del Corazón: Es uno de los mejores remedios naturales para la hipertensión. Ayuda a relajar los vasos sanguíneos y mejora el flujo de la sangre, reduciendo significativamente el riesgo de infartos.
Adiós al Colesterol Malo: El consumo regular de ajo ayuda a reducir los niveles de colesterol LDL y triglicéridos, evitando que las arterias se endurezcan (arteriosclerosis).
Desintoxicante Natural: Ayuda al hígado a eliminar toxinas y metales pesados que acumulamos por la contaminación y la alimentación procesada.
Cómo consumirlo para obtener el 100% de sus beneficios
Para que el ajo funcione como medicina y no solo como saborizante, sigue estos consejos de oro:
Crudo es mejor: La alicina se destruye con el calor intenso. Para efectos medicinales, lo ideal es consumirlo crudo.
La regla de los 10 minutos: Si vas a cocinarlo, pícalo o machácalo y déjalo reposar 10 minutos antes de exponerlo al fuego. Esto permite que la alicina se forme y sea más resistente al calor.
El truco del aliento: Si te preocupa el olor, mastica un poco de perejil fresco o menta después de comerlo; la clorofila neutraliza los compuestos de azufre.
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