Lo que nunca olvidaré
Algunas noches todavía me siento en silencio y la recuerdo.
Su risa. Su esperanza. La forma en que decía “Estoy bien”, cuando claramente no lo estaba.
Todavía duele.
Pero ahora también hay fuego dentro de mí.
Porque mi hija no solo me dejó una herencia.
Me dejó un propósito.
Y una verdad que jamás olvidaré:
El silencio no protege.
El silencio destruye.
Y alzar la voz, incluso con miedo, puede salvar una vida.
