La lucha contra la artritis reumatoide
A mediados de los años noventa, Turner comenzó a sufrir dolores intensos que finalmente fueron diagnosticados como artritis reumatoide, una enfermedad autoinmune que causa inflamación crónica de las articulaciones. La enfermedad afectó profundamente su apariencia física y su capacidad para trabajar. Durante años, Kathleen enfrentó tratamientos con esteroides que alteraron su cuerpo y su voz, generando rumores infundados sobre problemas con el alcohol.
Con el tiempo, y gracias a nuevos tratamientos, logró controlar la enfermedad y hablar públicamente sobre ella, convirtiéndose en una voz reconocida en la concientización sobre padecimientos autoinmunes. Su franqueza al abordar el tema, incluso en su autobiografía Send Yourself Roses (2008), fue valorada por pacientes y organizaciones médicas.
Vida personal y legado
Kathleen estuvo casada con el empresario Jay Weiss desde 1984 hasta su divorcio en 2007. Tienen una hija, Rachel Ann Weiss. En años recientes, Turner ha continuado trabajando en cine, televisión y teatro, con apariciones en series como Friends, Californication y The Kominsky Method.
Su legado combina el brillo de una estrella clásica de Hollywood con la resiliencia de una artista que supo reinventarse frente a la adversidad. Kathleen Turner sigue siendo una referencia ineludible para pensar el cine de los años ochenta y una figura admirada por su honestidad, su talento y su capacidad para sostener una carrera de décadas en una industria en constante cambio.
