¿Quiénes deberían prestar especial atención?
Hay personas que no deberían esperar a notar espuma en la orina para actuar. El riesgo es mayor si:
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Tienes hipertensión arterial
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Tienes diabetes
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Presentas antecedentes de enfermedad renal
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Has tenido enfermedades autoinmunes
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Usas antiinflamatorios con frecuencia (como ibuprofeno, naproxeno o diclofenaco)
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Tienes obesidad o síndrome metabólico
En estos casos, la pérdida de proteínas puede comenzar mucho antes de que aparezca cualquier síntoma visible.
La relación entre presión alta y daño renal
La hipertensión arterial somete a los riñones a una presión constante. Ese aumento de presión golpea día tras día el delicado sistema de filtración renal. Al principio, los riñones resisten. Con el tiempo, esa presión sostenida deforma los filtros internos, conocidos como glomérulos.
Cuando el glomérulo se daña, pierde su capacidad de filtrar correctamente. Se vuelve más permeable y deja escapar proteínas, lo que no solo indica daño, sino que además acelera su progresión. Se genera así un círculo vicioso: más daño, más pérdida de proteínas y mayor deterioro renal.
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