Respuesta final
Para la mayoría de las personas sanas, orinar en una ducha privada de vez en cuando no suele ser peligroso. Sin embargo, es mejor evitarlo en duchas públicas, si se tienen heridas o infecciones, y evitar que se convierta en un hábito que afecte el control de la vejiga.
En definitiva, los médicos generalmente lo consideran un hábito de bajo riesgo cuando se practica ocasionalmente en una ducha limpia y privada. La clave está en la higiene, la moderación y saber cuándo el cuerpo necesita atención médica.
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