El aceite de oliva con limón no limpia órganos ni quema grasa. Conoce sus efectos reales, riesgos digestivos y cuándo evitarlo.
¿Qué sucede al mezclar aceite de oliva con limón?
Tomar una cucharada de aceite de oliva mezclada con jugo de limón se ha convertido en una práctica popular para aliviar el estreñimiento, adelgazar, “limpiar” el hígado y expulsar piedras de la vesícula o los riñones.
Ambos ingredientes pueden formar parte de una alimentación saludable. Sin embargo, no existe evidencia de que beberlos juntos, especialmente en ayunas, produzca una desintoxicación especial o trate enfermedades.
El aceite de oliva aporta principalmente grasas insaturadas. El limón contiene ácido cítrico, algo de vitamina C y diferentes compuestos vegetales. Al mezclarlos no se crea una sustancia nueva con propiedades medicinales extraordinarias.
En algunas personas la combinación no provoca más que una sensación de llenura. En otras puede causar náuseas, diarrea, dolor abdominal o empeoramiento del reflujo, sobre todo cuando se consume una cantidad elevada.
El aceite de oliva sí puede ser saludable
El aceite de oliva es una fuente de grasas insaturadas y constituye uno de los alimentos característicos de la dieta mediterránea.
La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda patrones alimentarios en los que el aceite de oliva se utiliza como una de las principales fuentes de grasa, acompañado de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, pescado y alimentos poco procesados. Este patrón se relaciona con beneficios cardiovasculares y metabólicos.
Sin embargo, el beneficio no depende de beber aceite como si fuera un medicamento. Resulta más útil emplearlo en cantidades moderadas para sustituir mantequilla, manteca y otras grasas con mayor proporción de grasas saturadas.
Añadir diariamente una cantidad considerable de aceite sin reducir otros alimentos también aumenta la ingesta total de energía. Aunque sea una grasa de mejor calidad, continúa siendo un alimento concentrado en calorías.
El limón aporta vitamina C, pero no potencia mágicamente el aceite
El limón es una fuente de vitamina C y ácido cítrico. La vitamina C contribuye a la formación de colágeno, la cicatrización y la absorción del hierro de origen vegetal. Los cítricos se encuentran entre las fuentes alimentarias de este nutriente.
No obstante, una pequeña cantidad de jugo de limón no cubre necesariamente toda la necesidad diaria de vitamina C.
Tampoco se ha demostrado que al combinar el limón con aceite de oliva sus nutrientes se multipliquen, que se acelere el metabolismo o que se produzca una limpieza de los órganos.
La mezcla puede utilizarse como aderezo para ensaladas, verduras, legumbres o pescado. Esa forma de consumo ofrece más utilidad nutricional porque forma parte de una comida equilibrada.
No limpia el hígado
La mezcla suele promocionarse como una forma de “sacar toxinas” o limpiar el hígado graso.
El hígado procesa sustancias, metaboliza medicamentos y participa en numerosas funciones esenciales. No necesita recibir aceite y limón en ayunas para comenzar a trabajar.
Cuando existe hígado graso, inflamación, hepatitis o cirrosis, el tratamiento depende de la causa. Puede requerir pérdida gradual de peso, cambios en la alimentación, reducción del alcohol, control de la diabetes y seguimiento médico.
Mayo Clinic recomienda un patrón mediterráneo para determinadas personas con enfermedad hepática metabólica, pero también advierte contra los productos o suplementos que prometen desintoxicar el hígado. El beneficio procede del patrón completo de alimentación y no de una bebida aislada.
No elimina piedras de la vesícula
Uno de los usos más peligrosos consiste en tomar grandes cantidades de aceite de oliva y jugo de limón como una supuesta limpieza de la vesícula.
Mayo Clinic indica que no existe evidencia confiable de que estas limpiezas prevengan o traten los cálculos biliares. Los grumos que algunas personas encuentran en las heces después del procedimiento suelen estar compuestos por aceite, jugo y otros materiales, no por piedras expulsadas.
Las dosis repetidas de aceite pueden tener un efecto laxante y provocar náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal.
El aceite de oliva sí puede formar parte de una dieta saludable para prevenir cálculos. El NIDDK explica que las grasas saludables ayudan a que la vesícula se contraiga y vacíe regularmente. Esto no significa que beber una gran dosis disuelva cálculos que ya existen.
Si una piedra obstruye un conducto, puede aparecer dolor intenso en la parte superior derecha del abdomen, náuseas, vómitos, fiebre o color amarillo en los ojos y la piel. Esos síntomas necesitan atención médica.
¿Puede ayudar con las piedras en los riñones?
El limón contiene citrato, una sustancia que puede dificultar que determinados cristales se agrupen y formen ciertas clases de piedras renales.
El NIDDK señala que algunas bebidas cítricas, como la limonada, podrían contribuir a la prevención en determinadas personas. Aun así, beber suficiente agua continúa siendo una de las medidas más importantes.
Esto no demuestra que una cucharada de limón con aceite pueda disolver o expulsar una piedra existente. El aceite no aporta un beneficio reconocido para este propósito.
El tratamiento de una piedra depende de su tamaño, ubicación, composición y de si está bloqueando el flujo de orina. El dolor intenso en el costado, la fiebre, los vómitos o la sangre en la orina requieren evaluación.
¿Funciona para el estreñimiento?
Una cantidad elevada de aceite puede actuar como laxante en algunas personas y producir heces más blandas o diarrea. Este efecto no demuestra que el intestino se esté limpiando.
Para prevenir y tratar el estreñimiento, el NIDDK recomienda consumir suficiente fibra, beber líquidos y realizar actividad física con regularidad. Dependiendo de la causa, también pueden utilizarse suplementos de fibra o laxantes seleccionados por un profesional.
El aceite con limón no aporta una cantidad relevante de fibra. Por eso, no sustituye frutas, verduras, legumbres, avena, cereales integrales y otras fuentes alimentarias.
Si el estreñimiento es persistente, se acompaña de dolor constante, sangre en las heces, vómitos o pérdida de peso, no debe tratarse únicamente con remedios caseros.
Puede empeorar la acidez y el reflujo
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