Hamburguesa Con Huevo
Lomo Relleno Manzana
3. Incorpora el ajo picado y cocina 1 minuto. Añade el pimentón, remueve 10–15 segundos fuera del fuego para que no se queme, y agrega el tomate triturado. Cocina 5–7 minutos hasta que el tomate pierda crudeza y el sofrito esté espeso.
4. Vierte el vino blanco y desglasa, rascando el fondo. Deja reducir 2–3 minutos hasta que casi se evapore el alcohol y quede siruposo.
5. Devuelve las costillas a la cazuela con el laurel (y la guindilla si la usas). Cubre con el caldo caliente hasta apenas cubrir. Lleva a ebullición suave, desespuma y cocina a fuego lento 45–60 minutos, tapado a medias, hasta que la carne esté tierna. (En olla a presión: 20–25 minutos desde que sube la válvula).
6. Mientras, pela las patatas y cháscalas en trozos de bocado: introducir el cuchillo y romper; así liberan almidón y engordan el caldo de forma natural. Sala ligeramente las patatas.
7. Añade las patatas (y los guisantes si usas). Ajusta de líquido para que queden semisumergidas. Cocina a fuego medio‑suave 20–25 minutos hasta que estén tiernas y el caldo haya espesado. Rectifica de sal y pimienta.
8. Si la salsa queda muy líquida, machaca 2–3 trozos de patata en el propio guiso y mezcla. Si queda espesa, añade un poco de caldo o agua caliente. Retira el laurel.
9. Apaga el fuego y deja reposar 5–10 minutos. Espolvorea con perejil picado antes de servir. Acompaña con pan y, si preparas con antelación, recalienta suavemente: los sabores se asientan y mejora al día siguiente.
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