Y ahora, tenemos 95.
Arrugas donde se quedó la risa. Cabello blanco que cuenta historias. Manos que trabajaron, cuidaron y sostuvieron. Ojos que han visto demasiado… y aun así eligen la bondad.
Si este mensaje llegó hasta ti, no te pedimos regalos.
Solo un “Feliz cumpleaños”.
Una bendición.
Unas palabras bonitas para cuatro almas que llegaron hasta aquí… juntas.
Porque a veces, un mensaje de alguien que no conocemos se siente como un abrazo del mundo.
Gracias por celebrar la vida con nosotros. Voir moins
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