Tener la piel extremadamente seca, blanquecina y con apariencia escamosa puede generar incomodidad física y afectar la autoestima, sobre todo cuando los productos habituales no logran restaurarla. Mientras esperas una consulta con un especialista, hay medidas concretas que puedes implementar en casa para aliviar los síntomas y proteger la barrera cutánea. A continuación, te explicamos cómo identificar el problema, qué evitar y qué pasos seguir para recuperar la hidratación de tu piel.
Primero, descartá una emergencia médica
Antes de iniciar cualquier rutina casera, es importante asegurarte de que no se trate de una urgencia. Si la sequedad viene acompañada de picazón intensa, dolor, hinchazón, heridas abiertas o llagas, conviene buscar atención médica de inmediato, ya que podría tratarse de una infección o de una afección más grave. También debes acudir a urgencias si los cambios en la piel aparecen de forma súbita junto con fiebre, fatiga u otros síntomas generales, ya que podrían indicar una reacción alérgica o un problema sistémico.
Qué es el eccema asteatósico
Una causa frecuente de este tipo de resequedad extrema es el eccema asteatósico o eccema xerótico, que se caracteriza por piel muy seca, agrietada y descamada. Suele aparecer en invierno, cuando baja la humedad ambiental, y afecta con mayor frecuencia a adultos mayores o a personas con antecedentes de eccema. La piel se reseca cuando la epidermis pierde agua y la barrera cutánea queda comprometida, dejándola más vulnerable a irritantes externos.
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