La canción ‘He’ll Have to Go’ dominó las listas de éxitos country y pop en 1960.

En 1960, Jim Reeves lanzó una canción que transformaría tanto la música country como la pop: «He’ll Have to Go».

Con su suave voz y rica orquestación, el tema se convirtió en un éxito que fusionó ambos géneros, consagrando a Reeves como una leyenda. ¿Su voz? Absolutamente aterciopelada. ¿Su estilo? Elegante y refinado. ¿Y la canción? Se convirtió en un fenómeno cultural, afianzando a Jim como uno de los grandes de Nashville.

La historia detrás de «He’ll Have to Go».

Jim Reeves no era un artista country cualquiera. Apodado «Gentleman Jim», poseía un talento excepcional para combinar la sofisticación con la profunda emoción de la música country.

Originario de Texas, había trabajado como locutor de radio antes de dedicarse por completo a la música. Para cuando «He’ll Have to Go» llegó a las ondas, ya era una estrella del country, pero esta canción en particular lo catapultó a nuevas alturas. No se trataba solo de la melodía, sino de la atmósfera que creaba. La historia detrás de "He'll Have to Go" es tan cautivadora como la canción misma. Compuesta por Joe y Audrey Allison, la inspiración surgió de un incidente real que Joe escuchó en un bar. Un hombre hablaba por teléfono con su amante, rogándole que se acercara al teléfono, intentando recuperarla.

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