El exceso de sal es el enemigo silencioso de la salud renal. Obliga a los riñones a trabajar más para filtrar la sangre y controlar la presión arterial. Con el tiempo, esta sobrecarga puede dañarlos irreversiblemente.
Los fosfatos y aditivos presentes en las carnes procesadas alteran el equilibrio de minerales en el cuerpo, afectando a los huesos y las arterias.
Las grasas saturadas contribuyen a la inflamación y pueden empeorar los problemas renales preexistentes.
No se trata solo de la sal. Muchas carnes procesadas también contienen nitratos y nitritos, que se han relacionado con enfermedades crónicas cuando se consumen con regularidad.
Cómo solucionarlo:
Sustituye las carnes procesadas por proteínas magras. Los huevos son una excelente alternativa: son ricos en proteínas, bajos en sodio y no contienen los aditivos dañinos que se encuentran en las carnes procesadas.
Prueba la pechuga de pollo o la salchicha de pavo como una alternativa más saludable.
Añade legumbres. Los frijoles, las lentejas o los garbanzos aportan proteínas y fibra sin sodio.
Consúmelos ocasionalmente, no a diario. Comer tocino y salchichas de vez en cuando no supone ningún problema. Pero si son un elemento básico de tu rutina matutina, es hora de reconsiderarlo.
2. Cereales fríos con azúcar añadido
Parece inofensivo: un tazón de cereal con leche, tal vez un poco de fruta encima. Pero muchos cereales comerciales están repletos de azúcar y elaborados con granos refinados, y esa combinación puede tener graves consecuencias para tus riñones.
Para ver las instrucciones de cocina completas, vaya a la página siguiente o haga clic en el botón Abrir (>) y no olvide COMPARTIRLO con sus amigos en Facebook.
