Mi hijo cumplió 18 años y se hizo un tatuaje de su madrastra; cuando me enteré de lo que le habían prometido, perdí los estribos.

“Dijo que si me hacía el tatuaje para Barbra, él pagaría el resto”, admitió Dustin. “Dijo que no tendría que preocuparme por la universidad.”

“¿Lo puso por escrito?”

“No.”

“¿Transfirió dinero?”

“No.”

—¿Se puso en contacto con la universidad?

—No lo sé.

Tomé mis llaves.

Dustin se paró frente a la puerta.

—Mamá, no. Lo empeorarás todo.

Miré el retrato bajo su manga.

—Tu padre compró un pedazo de tu piel con una promesa. Ahora voy a averiguar si alguna vez tuvo la intención de cumplirla.

PARTE 2: LA PROMESA
Cuando llegué a casa de Stephen, no me molesté en llamar a la puerta.

Barbra estaba doblando la ropa en la sala cuando entré.

—Convenciste a nuestro hijo para que se tatuara la cara de tu esposa —dije.

Los ojos de Barbra se abrieron de par en par.

—¿Qué?

Me giré hacia ella. —¿No lo sabías?

Para ver las instrucciones de cocina completas, vaya a la página siguiente o haga clic en el botón Abrir (>) y no olvide COMPARTIRLO con sus amigos en Facebook.