Nos conocimos en la Sorbona, cuando las dos íbamos justas de todo: dos chicas de pueblos pequeños —una de Bretaña y otra de Normandía— compartiendo una buhardilla húmeda y demasiadas cenas de fideos instantáneos. Reíamos para no echar de menos nuestra vida de antes.
Ella era Chloé Dubois. Para mí, era esa clase de amiga con la que no se hacen cuentas: si quedaba el último café, se partía en dos y listo.
Al terminar la universidad, la vida hizo lo que suele hacer: nos llevó por caminos distintos. Yo conseguí un trabajo estable como contable en Lyon; Chloé se fue a Burdeos como comercial. Aun así, seguíamos llamándonos de vez en cuando para hablar de lo cotidiano: facturas, rupturas, recetas que salían mal… hasta que, una noche, me llegó un mensaje que lo cambió todo.
Para ver las instrucciones de cocina completas, vaya a la página siguiente o haga clic en el botón Abrir (>) y no olvide COMPARTIRLO con sus amigos en Facebook.
