Nunca tires estas 4 cosas en un funeral: tienen más significado del que crees.

Puede parecer obvio, pero te sorprendería la cantidad de cosas que se olvidan o se desechan en medio del dolor. Las flores se marchitan, los programas se arrugan y las fotos se pierden. Pero algunos objetos merecen ser conservados.

Qué conservar:

Libros de visitas y tarjetas de recuerdo firmadas: Contienen los nombres y mensajes de todos los que asistieron para honrar a tu ser querido. Se convierten en valiosos recuerdos de comunidad y amor.

Programas funerarios y tarjetas de oración: Aunque parezcan comunes, contienen las fechas, los nombres y las palabras que marcaron este momento en la historia de tu familia.

Pequeños recuerdos: Una flor prensada de un arreglo floral, una cinta de una corona o una vela del servicio. Estos pequeños objetos conservan la esencia de ese día.

Ropa o accesorios: Si tu ser querido llevaba algo significativo, como su bufanda favorita o una joya, consérvalo. No es solo ropa, es una conexión.

Por qué es importante: En las semanas y meses posteriores al funeral, quizás quieras revisar estos objetos. Se convierten en objetos conmovedores, recordatorios físicos del amor que rodeó a su familia durante el momento más difícil.

2. Notas y tarjetas escritas a mano
Este es uno de los tesoros más olvidados en un funeral. En los días previos y posteriores al servicio, la gente escribe tarjetas, envía cartas de condolencia y deja notas. Algunas son formales. Otras son profundamente personales. Todas merecen ser conservadas.

Qué buscar:

Cartas de familiares: Tíos, tías, primos, hermanos; a menudo comparten recuerdos e historias que no habías escuchado antes.

Notas de viejos amigos: Personas del pasado de tu ser querido que se reencontraron en sus últimos días. Sus palabras pueden revelar una faceta de la persona que desconocías.

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