Una reflexión final
Cuando murió mi abuela, encontramos una pequeña caja de metal en su armario. Dentro había cartas antiguas, amarillentas por el paso del tiempo, atadas con cintas. Eran cartas de amor de mi abuelo, el hombre que había fallecido mucho antes de que yo naciera. Ella las había guardado durante más de cincuenta años.
Casi las tiramos. Casi tiramos la caja porque parecía basura vieja.
Menos mal que no lo hicimos.
Esas cartas ahora están enmarcadas en mi casa. Me recuerdan que el amor perdura, que incluso en la pérdida hay belleza, ternura y una historia que vale la pena conservar.
La historia de tu ser querido también vale la pena conservarla.
¿Alguna vez has encontrado algo en un funeral que resultó ser un tesoro? ¿O te has arrepentido alguna vez de haber dejado ir algo? Comparte tus pensamientos y experiencias en los comentarios; me encantaría saber cómo otros han afrontado esta parte del duelo. 🕊️
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