Esperas visitas y, en lugar de hacer una entrada triunfal con su mejor sonrisa, tu perro se dirige directamente a… las piernas de tus invitados. ¡Qué incómodo, ¿verdad?! Te encuentras pidiendo disculpas sin parar, con la correa en la mano y las mejillas sonrojadas. Pero antes de regañar a tu amigo de cuatro patas, debes saber que no está intentando avergonzar a nadie. Simplemente está usando su herramienta más preciada.
Una nariz con poderes casi sobrenaturales
Para comprender este comportamiento, primero debes darte cuenta de lo extraordinario que es el olfato de un perro. Mientras que los humanos tenemos entre 5 y 6 millones de receptores olfativos, nuestros amigos de cuatro patas poseen hasta 300 millones . Sí, has leído bien.
Y eso no es todo: la zona del cerebro dedicada al procesamiento de olores está proporcionalmente mucho más desarrollada en los perros que en los humanos. En la práctica, donde nosotros vemos a una persona, un perro lee una auténtica tarjeta de identificación olfativa. Es su GPS personal para explorar el mundo.
Lo que tu perro "lee" olfateando
¿Por qué precisamente en este lugar? La respuesta es sencilla y perfectamente lógica desde la perspectiva canina. Ciertas zonas del cuerpo humano concentran glándulas sudoríparas apocrinas que secretan compuestos químicos naturales muy ricos en información.
Al olfatear, tu perro puede detectar:
– Tu huella olfativa única, como una huella dactilar – Tu estado emocional actual (estrés, alegría, fatiga) – Fluctuaciones hormonales – Tu edad aproximada y sexo biológico – Tu salud general y nivel de actividad reciente
Y dado que estas zonas se encuentran a la altura ideal para su hocico durante un encuentro de pie, es natural que se dirija primero hacia allí. Sencillo, eficaz y perfectamente lógico… ¡desde el punto de vista del perro!
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