Viajaron todos a Veracruz. La casa del brujo estaba tragada por la maleza. Al entrar, el olor a azufre casi los asfixia. En medio del cuarto, estaba el mismo modelo de tapete rojo, y sobre él, 1 caja de madera con cientos de fotografías de familias destruidas.
En el reverso de cada foto, anotaciones rojas: “Se suicidó”. “Desapareció”. En 1 reciente, solo decía: “Cosechado”. En el fondo, 1 nota: “Mientras el tejido exista, la bestia siempre encontrará su nido”.
Mateo palideció. Tomó el tapete y miró a Leticia. Paco le pasó 1 bidón de gasolina. Mateo lo empapó y encendió 1 cerillo. El fuego verdoso devoró la tela de inmediato.
En ese preciso instante, 1 alarido desgarrador retumbó en la selva. Mateo cayó de rodillas al lodo, asfixiándose. Leticia corrió hacia él, sosteniendo su rostro bañado en sudor. Por 10 eternos segundos, pensó que el diablo le había arrebatado a su esposo.
Pero entonces, Mateo tomó 1 gran bocanada de aire. Abrió los ojos, exhausto, y sonrió débilmente. “Creo que… ya nos soltó, flaca”.
Sanar fue un verdadero infierno. Mateo malbarató la mansión, vendió las camionetas y donó cada peso sucio. Se deshizo del imperio maldito. Durante 6 meses, vivieron separados mientras él iba a terapia psicológica para tratar su obsesión por el dinero.
Cada semana, él le enviaba cartas a mano a Leticia. Le confesaba su vergüenza por haber puesto en riesgo su vida solo por aparentar éxito, entendiendo que el ego machista casi le cuesta el alma.
1 año después, Leticia aceptó verlo en 1 Vips. Ya no había ropa de marca ni lujos. Solo el hombre humilde del que se enamoró en Neza. Lloraron, se perdonaron y decidieron empezar desde cero, sin atajos ni magia negra.
Hoy rentan 1 casita modesta en Hidalgo. Mateo jamás volvió a acostarse en el piso. Cada noche, entrelaza sus dedos con los de Leticia hasta amanecer. Hace 4 meses, nació su hija Milagros.
A veces, Leticia despierta en la madrugada y recuerda aquella terrorífica serpiente negra. Pero al mirar a su lado, ve a Mateo roncando suavemente, humano y real. Y entonces comprende que la ambición desmedida siempre cobra facturas de sangre, pero que perderlo todo por avaricia es, a veces, el único camino para recuperar la verdadera paz que el dinero no puede comprar.
Para ver las instrucciones de cocina completas, vaya a la página siguiente o haga clic en el botón Abrir (>) y no olvide COMPARTIRLO con sus amigos en Facebook.
