3. Carne convencional, no orgánica
No importa qué tan bueno sea el precio: cuando se trata de productos animales, la calidad es clave. Por lo tanto siempre será mejor gastar un poco más en carne de alta calidad, es decir, orgánica, alimentada y criada en pastos. En los casos que encuentres productos cárnicos de alta calidad a la venta y aún no han llegado a la fecha de caducidad, es posible que se presente una buena oportunidad de ahorrar. Sin embargo, es vital revisar la fecha de caducidad y el origen de los productos. Apuesta por elegir los cortes caros que son rebajados para la “venta rápida” a medida que se acerca su fecha de caducidad.
4. Mariscos de cultivo
Los mariscos suelen ser una de las opciones de proteína de alto valor biológico más caras y es por ello que siempre que estén en oferta los consumidores se muestran muy emocionados. Sin embargo, independientemente si hay una oferta especial o no, los mariscos cultivados no son los favoritos de los expertos. De hecho, se sabe que los mariscos silvestres son una opción más saludable, ya que por lo general tienen menos contaminación de PCB en comparación con los de cultivo, y son significativamente más bajos en calorías y grasas saturadas en comparación con los de cultivo. Las versiones de pescados y mariscos salvajes, son más frescas y nutritivas. Por ejemplo, el salmón salvaje tiene una proporción más ideal de omega 6: omega 3, mientras que el salmón cultivado es mucho más alto en omega-6 proinflamatorio, lo que no es ideal. Dependiendo de la procedencia del pescado, en los últimos meses se ha dicho que existe la posibilidad de que el pescado de cultivo sea tratado con antibióticos.
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