Los vasos sanguíneos no duelen ni envían señales evidentes cuando algo anda mal. Se desgastan en silencio, día tras día, hasta que un episodio inesperado —presión alta, hinchazón en las piernas, taquicardia o dolor de cabeza— nos toma por sorpresa. Y aunque muchas veces se atribuye al paso del tiempo, lo cierto es que gran parte del deterioro vascular tiene un origen mucho más cercano: lo que ponemos en el plato cada día.
La alimentación puede espesar la sangre, inflamar las paredes arteriales y favorecer la acumulación de colesterol sin que lo notemos. A continuación, cinco alimentos que los médicos recomiendan reducir o reemplazar para cuidar la salud cardiovascular.
1. Embutidos y salchichas
Son prácticos, rápidos y forman parte de muchos desayunos y meriendas. Sin embargo, detrás de su sabor se esconde una combinación de sal, grasas trans, colorantes y conservantes que sobrecargan al hígado y afectan directamente a las arterias.
- Aumentan la viscosidad de la sangre.
- Elevan los niveles de colesterol LDL, el considerado «malo».
- Reducen la elasticidad de los vasos sanguíneos.
Alternativa saludable: pollo o pavo hervido, pescado horneado o carnes magras cocinadas sin exceso de sal.
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