Entre 65 y 85 años: si aún posees estas 5 habilidades, estás envejeciendo mejor que la mayoría.

levantarse de una silla, caminar con seguridad o agacharse sin pensar.

La diferencia entre quienes mantienen su independencia en la vejez y quienes comienzan a perderla mucho antes no es cuestión de suerte ni de genética. Reside en un pequeño grupo de habilidades físicas y neurológicas que, cuando se conservan, indican que el cuerpo aún responde, se adapta y se defiende.

Lo más preocupante es que estas habilidades tienden a perderse lentamente. El cuerpo se adapta a la pérdida y la persona no siempre es consciente de lo que ya no puede hacer.

5 Habilidades que Indican que Estás Envejeciendo Mejor que la Mayoría
1. Levantarse de una silla sin usar las manos
Este simple movimiento es uno de los mejores indicadores de fuerza funcional. No se trata solo de piernas fuertes, sino de la capacidad del cuerpo para soportar su propio peso sin ayuda.

Cuando una persona necesita levantarse con las manos, suele ser un signo de debilidad en los músculos del muslo y la cadera. Con el paso de los años, si estos músculos no se estimulan, pierden masa y fuerza. El problema es que muchas personas se acostumbran a usar las manos y dejan de usar las piernas, lo que acelera esta pérdida.

Mantener esta habilidad indica que aún tienes una base sólida para caminar, subir escaleras y reaccionar ante una caída.

2. Caminar hacia atrás con seguridad unos pasos
Caminar hacia atrás no es común, y precisamente por eso es tan revelador. Este movimiento requiere atención, equilibrio, coordinación y una buena comunicación entre el cerebro y el cuerpo.

Quienes pueden hacerlo con estabilidad tienden a tener un menor riesgo de caídas. Además, esta capacidad refleja una buena función cognitiva, ya que el cerebro necesita procesar información espacial de forma activa y constante.

La pérdida de esta capacidad suele ser una señal temprana de que el equilibrio y la coordinación necesitan atención.

3. Inclinarse hacia adelante y tocarse los dedos de los pies sin doblar las rodillas
La flexibilidad no es solo una cuestión de comodidad; es esencial para proteger el cuerpo. Mantener una buena movilidad en la espalda y las piernas facilita mucho tareas sencillas como vestirse, atarse los zapatos o subirse a un coche.

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