Primeros pasos para una mujer que se sabe elegida
A la luz de estas enseñanzas, algunos pasos concretos que puedes empezar a dar son:
1. Reconocer tu identidad delante de Dios
En un momento de silencio, puedes decir con sinceridad:
“Señor, si realmente me has elegido,
te entrego mi vida, mis heridas y mis dones.
Enséñame cuál es mi misión
y dame fuerza para vivirla.
Úsame como quieras. Soy tuya.”
No hace falta entenderlo todo. Lo importante es abrir el corazón.
2. Buscar refugio bajo el manto de María
Muchas mujeres encuentran fuerza consagrándose a la Virgen:
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Ofreciendo cada día sus dolores, sus luchas y su familia.
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Rezando, aunque sea brevemente:
“Madre, cúbreme con tu manto.
Cuida de mi casa, de mi corazón y de mi misión.”
Desde la espiritualidad, se dice que ninguna mujer se pierde cuando se deja guiar por María hacia Jesús.
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