Un pequeño desafío espiritual para empezar
Si sientes que este tema te ha tocado profundamente, puedes proponerte un sencillo desafío personal:
Durante siete noches seguidas:
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Antes de dormir, haz unos minutos de silencio.
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Reza (un Padrenuestro, un Avemaría, un rosario, o la oración que conozcas).
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Di con el corazón:
“Señor, revélame mi misión.
Quiero vivir lo que tú pensaste para mí.
Te entrego mis miedos, mis heridas y mis dones.” -
Permanece unos instantes en silencio, con la mano sobre el pecho, simplemente respirando y dejando que tu alma descanse en Dios.
No es un ritual mágico, es un gesto de fe. Un “sí” concreto, repetido durante siete noches, que puede marcar un antes y un después en tu vida espiritual.
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