Aunque lo usamos constantemente, pocos dominamos su uso óptimo. Desde dejar que se acumule cal, llenar demasiado el aparato y dejarlo enchufado todo el tiempo, pequeños errores pueden acortar su vida útil o alterar el sabor de tu té matutino. ¿Estás seguro de que usas tu hervidor correctamente?
Errores cotidianos que a menudo se pasan por alto:
Llenar demasiado el agua.
¡Un error clásico! Llenar el depósito más allá de la línea máxima puede parecer conveniente, pero en realidad es peligroso: el agua puede desbordarse por el pico y salpicar. Además, sobrecarga el mecanismo de cierre automático y desgasta las juntas prematuramente. En resumen: llénelo solo hasta el nivel correcto.
Dejar la tetera vacía.
A veces, sin darse cuenta, se enciende la tetera sin agua. Mala idea: esto calienta la resistencia innecesariamente, con el riesgo de dañarla. Recuerde siempre comprobar el nivel de agua antes de pulsar el botón.
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Piedra caliza: un enemigo silencioso.
Estos depósitos de cal, que a menudo se pasan por alto, reducen la eficiencia del electrodoméstico, prolongan el tiempo de calentamiento e incluso pueden alterar ligeramente el sabor del agua. Por lo tanto, es fundamental descalcificar el aparato con regularidad (lo explicaremos más adelante).
Pequeños problemas que a menudo se pasan por alto.
Un cable dañado, una base inestable, una grieta… Son señales que no deben ignorarse. Si su hervidor muestra algún signo de debilidad, es mejor reemplazarlo que correr riesgos innecesarios.
No permita que el agua se estanque.
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