Ava, Chloe y Tyler estaban en la cocina, hablando en voz baja y urgente, como suele hacerse cuando uno cree que nadie los oye.
Tyler dijo: «No pensé que ese hombre fuera a venir y decir todo eso».
Chloe susurró: «Me siento fatal».
Parte 3:
Ava sonaba desolada. «En realidad no se trataba de ella, ¿de acuerdo? No del todo».
Me quedé muy quieta.
Entonces Ava pronunció la frase que lo aclaró todo.
«Sabía que si alguien tomaba fotos y las publicaba, los chicos del colegio serían crueles. Publican de todo. Convierten a la gente en objeto de burla. No quería que nos hicieran eso».
Nosotros.
No a ella.
A nosotros.
Ahí estaba.
No había sido simple crueldad. Era miedo. Cobardía. Vanidad. Esa clase de inseguridad que forjan las pantallas y los desconocidos.
Podría haber entrado y regañados. Una parte de mí quería hacerlo. Quería que sintieran la misma vergüenza que me habían infligido. Pero otra parte de mí recordaba lo joven y desesperada que era por sobrevivir a la opinión ajena. Los detalles cambian de una generación a otra, pero la inseguridad siempre encuentra un nuevo disfraz.
Así que me quedé callada.
Y entonces tomé una decisión.
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