Una mujer decidió abandonar a su esposo enfermo, sin imaginar que su hija jamás olvidaría aquel momento.

El día que volvió la esperanza

La remisión

Pasaron muchos meses de estudios, tratamientos y controles.

Hasta que finalmente llegó la palabra que Mauricio llevaba tanto tiempo esperando.

—Remisión —dijo el oncólogo mientras revisaba los resultados.

Para el médico era solo un término clínico.

Para Mauricio era volver a respirar.

Afuera del consultorio, Lucía lo esperaba con café y una caja de pasteles.

—Yo sabía que iba a salir bien —dijo ella sonriendo.

—¿Ah sí?

—Obvio. Ningún médico da malas noticias a alguien que viene con pasteles.

Desde entonces, antes de cada control médico, Lucía aparecía con algo dulce “para asegurar la buena suerte”.

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