6) Creá un ritual de “bajar revoluciones” (y repetilo)
No existe un ritual universal: funciona el que te relaja a vos. Lo importante es que sea repetible y que tu cerebro lo asocie con “se viene el descanso”. Puede ser:
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ducha tibia,
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lectura liviana,
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escritura en un cuaderno (descargar pensamientos),
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respiración suave,
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estiramientos tranquilos,
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música relajante,
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charla sin pantallas.
Clave: frecuencia > intensidad. Mejor simple todos los días que perfecto una vez.
7) Optimización simple del dormitorio: oscuridad, silencio y frescura
Tu habitación es parte del tratamiento. Tres básicos:
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Oscuridad: cuanto más oscuro, mejor.
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Silencio: si no se puede, tapones.
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Temperatura fresca: el cuerpo necesita bajar su temperatura para dormir bien. Un ambiente demasiado cálido arruina el sueño.
Tip útil: si vivís en un lugar seco, una humedad adecuada puede ayudar a respirar mejor por la nariz y evitar despertares por garganta seca.
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