La reflexión espiritual de Santa Brígida sobre por qué algunas personas prosperan pese a obrar mal.

La escena final: dos muertes, dos destinos

Brígida contempla el final del malvado próspero. Rodeado de lujos, médicos y seguridades, la muerte entra sin pedir permiso. Y allí se revela la tragedia: todo lo acumulado queda atrás. En el juicio, no hay negociación. El balance es claro: todo fue pagado en vida.

Luego ve morir al justo sufriente, olvidado por el mundo. Pero en el plano espiritual, su alma es recibida como un vencedor. No debe nada. Todo fue purificado en la tierra. Su dolor se transforma en gloria.

La lección para hoy

Esta visión nos obliga a reinterpretar la realidad:

  • Cuando veas a un corrupto triunfar, no lo envidies. Ten compasión.

  • Cuando veas a alguien burlarse de la fe y ganar millones, no desees su lugar.

  • Y cuando el sufrimiento toque tu vida, no concluyas que Dios te ha abandonado.

A veces, el dolor es la señal de que Dios está pagando ahora para no cobrar después.

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