Frank se dejó caer en una silla.
—No sé si lo sé… o si me hicieron olvidarlo.
Diane se estremeció.
—¿De qué estás hablando?
Frank se cubrió el rostro con las manos.
Explicó que diez años antes, los trabajadores habían acusado a la planta química de Silver Creek de verter desechos al río.
Varios habitantes del pueblo habían enfermado.
Niños con problemas de piel.
Mujeres que perdían sus embarazos.
Ancianos que desarrollaban cáncer.
Pero nunca se elaboró ningún informe oficial.
El dueño, Victor Hayes, sobornó a médicos, abogados, policías y campañas políticas.
—Caleb empezó a hacer preguntas —dijo Frank—. Revisó informes, recogió muestras, grabó conversaciones. Una noche, vino a verme. Dijo que necesitaba ayuda.
Hannah apretó con fuerza la memoria USB.
—¿Y lo ayudaste?
Para ver las instrucciones de cocina completas, vaya a la página siguiente o haga clic en el botón Abrir (>) y no olvide COMPARTIRLO con sus amigos en Facebook.
