Diane dejó escapar un sollozo ahogado.
Owen se acercó a Hannah.
En ese preciso instante, sonó el teléfono fijo.
Los cuatro se giraron hacia él.
Ya nadie usaba ese teléfono.
Volvió a sonar.
Frank se levantó lentamente.
—No contestes —ordenó Hannah.
Pero él contestó.
Su expresión cambió en cuestión de segundos.
La voz al otro lado de la línea era masculina, tranquila y anciana.
Frank apenas pudo hablar.
—¿Cómo supiste que estaba aquí?
Luego escuchó.
Y colgó.
—¿Qué dijeron? —preguntó Hannah.
Frank miró a Owen.
—Dijeron que Caleb debería haberse quedado enterrado.
Diane gritó.
Hannah agarró la mochila de Owen.
—Nos vamos.
—¿Adónde? —preguntó Frank.
—A alguien que no le deba ningún favor a Hayes.
Para ver las instrucciones de cocina completas, vaya a la página siguiente o haga clic en el botón Abrir (>) y no olvide COMPARTIRLO con sus amigos en Facebook.
